Las acequias milenarias de Salobreña

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Las acequias milenarias de Salobreña

Descubra el sistema de riego ancestral de las acequias de Salobreña.

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Las acequias milenarias de Salobreña

Bajo el sol de la Costa Tropical, el rumor constante del agua en las laderas de Salobreña revela un sistema de ingeniería ancestral. Estas acequias, herencia directa de Al-Ándalus, transportan la vida desde el río Guadalfeo hasta los cultivos subtropicales, funcionando hoy con la misma precisión técnica y social que hace siglos.

El corazón hídrico del río Guadalfeo

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El paisaje de Salobreña, caracterizado por sus laderas verdes que contrastan con el azul del Mediterráneo, no sería posible sin la presencia constante del agua. Este recurso no surge de la nada, sino que tiene un origen geográfico y técnico muy definido: el río Guadalfeo. La arteria principal de la comarca nace en las cumbres de Sierra Nevada y se desliza por la Alpujarra hasta desembocar entre Motril y Salobreña. Sin embargo, antes de llegar al mar, el agua es captada y distribuida por un complejo entramado de canales que desafían el paso del tiempo.

En la actualidad, este flujo está regulado por las presas de Béznar y Rules. Estas infraestructuras actúan como el pulmón del sistema, garantizando que el caudal sea constante y previsible durante todo el año. Al circular por la zona de Lobres o subir hacia Los Moriscos, cualquier observador puede notar cómo el agua corre permanentemente por los márgenes de las carreteras y los senderos. Este movimiento no es azaroso; responde a un sistema de cota y pendiente que permite que el agua llegue a cada parcela utilizando únicamente la fuerza de la gravedad.

La ausencia de sistemas de bombeo eléctricos en los tramos tradicionales es una de las características más fascinantes de estas acequias. La ingeniería civil de época musulmana entendió a la perfección la topografía de la Vega de Salobreña, diseñando trazados que mantienen la inclinación exacta para que el líquido avance sin detenerse, pero sin erosionar los cauces.

La arquitectura del agua: Madre, Ramales y Regaderas

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Para entender cómo el agua que vemos desde la carretera llega al pie de un árbol de chirimoyas, es necesario comprender la jerarquía del sistema. El agua no viaja por un solo canal, sino por una red ramificada.

En la parte superior de la jerarquía se encuentra la Acequia Madre. Este es el canal de mayor capacidad, que recoge el agua directamente del río o de los canales principales de derivación. La Acequia Madre es el tronco del árbol, un cauce robusto que suele estar revestido de hormigón, aunque mantiene el trazado original de hace siglos.

A partir de la Acequia Madre nacen los Ramales. Estos canales secundarios se internan en las distintas zonas o pagos agrícolas. Finalmente, de estos ramales surgen las Regaderas, las acequias de menor tamaño, a menudo simples surcos en la tierra, que llevan el agua directamente a la entrada de cada finca.

El punto donde una acequia se divide se denomina partidor. Estas estructuras de piedra o cemento dividen el caudal en proporciones exactas mediante pequeñas compuertas manuales.

La gestión de la Comunidad General de Regantes

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El sistema está gestionado por la Comunidad General de Regantes del Bajo Guadalfeo, con sede en Calle Ntra. Sra. del Rosario, 13, 18600 Motril (tel: 958 60 03 50, web: cgrbg.es). Esta institución vela por el mantenimiento de las infraestructuras y la distribución equitativa del agua.

A lo largo del año, es necesario realizar mondas o limpiezas de las acequias para retirar sedimentos y vegetación que puedan obstruir el paso del agua.

El sistema de turnos: Tandas y Dulas

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El agua en las acequias no se usa cuando uno quiere, sino cuando toca. Este sistema de turnos se conoce como tandas o dulas. La tanda es el ciclo completo en el que todos los regantes de una zona han tenido acceso al agua. Cada agricultor tiene asignado un horario específico durante el cual tiene derecho exclusivo de desviar el agua hacia su propiedad.

Estos horarios no son públicos ni se anuncian. Se comunican de forma interna a los regantes. Un agricultor sabe con precisión que su turno comienza, por ejemplo, el martes a las tres de la mañana y termina a las ocho. Si un agricultor se retrasa en cerrar su compuerta, resta tiempo al vecino.

La figura del acequiero y la compuerta manual

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El acequiero es el empleado de la Comunidad de Regantes que supervisa el agua. Conoce cada recoveco de la red y cada partidor. Es quien abre y cierra las compuertas principales según el calendario interno.

Cuando el agua llega a la parcela, el agricultor utiliza compuertas manuales: planchas de metal o madera que se deslizan verticalmente. Al levantar la compuerta, el agua abandona la acequia y entra en el bancal. En el cultivo subtropical, es común el riego por inundación controlada o el llenado de balsas que luego distribuyen el agua por goteo.

Un legado de Al-Ándalus para el siglo XXI

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El origen del sistema se remonta a Al-Ándalus. Los ingenieros musulmanes perfeccionaron la captación de agua del Guadalfeo y diseñaron la red original. Aquella cultura trajo técnicas de nivelación y un marco jurídico para el reparto del agua que ha sobrevivido siglos.

Lo que regaba caña de azúcar hoy sustenta la producción de chirimoya, mango y aguacate, de los que la Costa Tropical es el principal productor europeo. El agua que corre permanentemente no es un desperdicio, sino la manifestación de un sistema vivo que mantiene el equilibrio ecológico de la vega.

Hasta la próxima — la Costa os espera, de las acequias de Salobreña a la Axarquía.

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